Comparsa OBDC. La vida es bella!


 

Turno para la quinta entrega de la saga OBDC, la comparsa con autoría en música y letra de Germán García Rendón. Este concurso a la que ya es su marca (OBDC), le añaden la coletilla de La vida es bella!. Tres años ya quedándose en la fase de cuartos, estos jóvenes y comprometidos comparsistas buscan un hito en su trayectoria alcanzando las semifinales. Por cierto, esta vez, por fin, no cierran sesión.

El tipo, podemos calificarlo como de supervivientes de la guerra, con cierto estilo tirolés y pantalones a cuadros escoceses. Originalidad ante todo.

“¡Buenos días princesa!”, se presentan con una referencia a la fenomenal y oscarizada película de Roberto Benigni de la que toman prestado el título para la comparsa. Recurren a el bajo eléctrico en estas primeros compases. “Soy Siria, soy Palestina, un gaditano que vive en la ruina”. Su leivmotiv, sonreir ante la adversidad. No perder la esperanza. Fabulosa pieza de inicio. Requeteoriginal.

Melódica y dulce música que da paso al primero de los pasodobles. “No te avergüences”, le cantan al aficionado de los cuatro puntos cardinales de Andalucía. Trío de escalofríos y pelos de puntas. Crítica durísima, señalando con el dedo índice, con nombres, al Patronato. Sin miedo.

!Pasodoblón! Cuenta la que parece una historia anónima de un joven gaditano que encuentra labor, e ilusionado marcha al trabajo con la ropa planchada y el beso de su madre. Ese ‘niño’ es el Alcalde. Giro final que deja boquiabierto al respetable. Chapeau Germán.

Usan sucesivos neologismos, palabras modernas para que me entiendan… ¿Hipster?, “lo que eres carajote”. Original primera letra cupletera. Discusión entre una jovencita adolescente y su padre. La jovencita se llama Manolo. Despiertan risas en el respetable. Buena tanda.  La vida les ha quitado todo… “¡menos las ganas de vivir!” Bonito estribillo, referencia clara al tipo.

Rumbita para dar pistoletazo al popurrí. Repiten, reiteran, subrayan su leivmotiv, el de reir ante la tragedia. ¿La suerte?, “un invento”. Referencias en clave al suceso cotidiano en el que al vendedor viñero de pescado, sin licencia, le ‘secuestró’ el género la policía: invitan a esquivar la ley. Luces fuera y música más solemne, suena el acordeón. Poco a poco, se hace el amanecer, la luz vence la tiniebla. Dejan de “hacer la guerra para hacer el amor”. Se despiden a ritmo de tanguillos.

Pues sí, damas y caballeros, estamos ante la mejor comparsa de este joven autor al que el futuro le augura gloria. Por poner un pero, y que esto tenga un aspecto de crítica, pues quizás este algo chillada. En resumen, la vida es bella, y su comparsa también.

 

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